Una pausa forzada, hasta que la pelota deje de rodar
Por Ricardo Salas/
El extenso repertorio de partidos que ofrece el Mundial de fútbol 2026 comenzó a desdibujar claramente la agenda política de los últimos días. Apenas trascendió por encima de los goles, los festejos y las polémicas del VAR, el nuevo mal trago que debió ingerir el Gobierno nacional con Manuel Adorni, transformado a estas alturas en un símbolo inequívoco de las contradicciones libertarias.